Numancia

iudad celtíbera famosa por su resistencia frente a Roma. Sus ruinas se hallan en Garray, a 8 km al norte de la ciudad española de Soria. Fue capital de la tribu de los arévacos en el momento de la conquista romana, si bien su poblamiento se remonta al menos a la edad del bronce. Respetada inicialmente su independencia, sus pobladores lucharon contra Roma en el 153 a.C. tras acoger dentro de sus murallas a los habitantes de Segeda, perseguidos por el cónsul Nobilior. Lograron una paz favorable hasta el 143 a.C., en que apoyaron a Viriato, reanudándose la guerra. De este modo tuvo lugar, uno de los actos épicos más famosos de la historia antigua de la península Ibérica: La ciudad sufrió el asedio romano durante 10 años, contestado por sus heroicos defensores quienes una y otra vez derrotaron y ridiculizaron a los sucesivos ejércitos enviados por Roma. En el 133 a.C., Roma, terriblemente enojada por la enorme osadia del pueblo numantino decidió enviar a su mejor general, Escipión Emiliano. Escipión estrechó el cerco y finalmente Numancia fue destruida. Los defensores que no habían muerto por la lucha o el hambre se suicidaron en masa. No en vano, el calificativo 'numantino' hace referencia a quien mantiene una actitud de aislamiento y resistencia a ultranza e incondicional ante el exterior. Augusto edificó una ciudad romana sobre sus restos.

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